GARA, 16/05/99

      "Cuanto más avance el proceso, antes se acercarán quienes hoy no están"

      Entrevista a E.T.A.El Gobierno español ha aludido en numerosas ocasiones a la debilidad de ETA y a la presión social como motivos de la tregua, tregua que ha sido calificada también como "tregua trampa". ¿Cuáles son las razones de la tregua indefinida?

      ETA decretó la tregua como consecuencia de un análisis político de la situación. En aquel momento, en Euskal Herria había condiciones para crear una nueva situación. El fracaso del marco jurídico-político en vigor era algo que se evidenciaba no sólo en la izquierda abertzale, sino también en otros partidos y sectores sociales. No servía ya para responder a las demandas de la sociedad ni para poner freno a las ansias de libertad. Por otro lado y, en virtud del trabajo desarrollado por la izquierda abertzale, el concepto de superar el conflicto dando la palabra a Euskal Herria estaba asumido por la sociedad. Que el conflicto no se superaría por vías policiales y sí, por el contrario, en base a unas bases democráticas. Las fuerzas que hasta ese momento habían caminado en la senda de los estatutos también mostraron un cambio de actitud; el Foro de Irlanda, que había sido puesto en marcha por la Mesa Nacional de HB encarcelada, estaba trabajando y se estaba tejiendo una intercomunicación política y social como hacía mucho tiempo no se recordaba. Todo esto posibilitó la iniciativa de ETA.

      El Gobierno del PP, en cambio, seguía ciego a esta realidad y continuaba inmerso en la dinámica de conseguir la victoria política y militar contra los independentistas vascos. A la expulsión hacia España de la interlocución de ETA siguió el encarcelamiento de la Mesa Nacional, la operación contra militantes de la izquierda abertzale utilizando como excusa el montaje de la red financiera, el cierre de Egin... Desde una óptica meramente electoralista, estaban seguros de que así podrían arreglar el "problema vasco". La declaración de tregua les coge totalmente fuera de juego y la postura que mantenían antes de la tregua se convierte en una trampa para ellos mismos.

      En el año 1992 ETA planteaba la negociación directa con el Estado español, siendo ETA el interlocutor en el proceso. ¿Hay un cambio de estrategia?

      Lo que se ha producido en estos últimos años es más una clarificación de la estrategia que un cambio de la misma. La estrategia de la izquierda abertzale se supeditaba a la negociación entre ETA y el Estado español y, mientras llegaba esa negociación, la tarea de construir Euskal Herria se relegaba a un segundo plano y se imponía una actitud de resistencia. Esa es la actitud que ha cambiado: se ha pasado de la dinámica de resistencia a la de construcción, sin cambios en la forma de pensar ni en los instrumentos, y con la apuesta de reunir en esa tarea a sectores ajenos a la izquierda abertzale.

      ETA siempre ha tenido vocación de superar el conflicto a través de la negociación, porque la forma más sencilla de superar un conflicto es el diálogo entre los adversarios. Pero, a partir del 89, la izquierda abertzale entró en un peligroso impasse, a la espera de una solución que se creía próxima pero que iba retrasándose. Mientras, las tareas de ir preparando los cimientos imprescindibles para construir un pueblo (la socioeconomía, el euskara, la enseñanza, la ordenación territorial...) quedaban relegadas.

      Después de esa clarificación, la izquierda abertzale ha comenzado a acumular nuevas fuerzas, y trabaja en la construcción nacional. Si ahora el Estado español quiere solucionar el conflicto a través del diálogo, nosotros estamos dispuestos, pero ya no permanecemos a la espera. La izquierda abertzale ha pasado de estar a la expectativa a tomar la iniciativa, activando en todos los ámbitos a su masa social y militante.

      A partir de la declaración de tregua, ETA no dirige sus mensajes al Gobierno español sino a la sociedad vasca. ¿Por qué?

      Porque la iniciativa de ETA está dirigida a la sociedad vasca. En nuestra opinión, hay condiciones y masa crítica para conseguir la soberanía.

      Antes de declarar la tregua, ETA ha realizado un proceso de reflexión y análisis. ¿Qué nivel de sintonía ha percibido ETA en la izquierda abertzale en ese preciso momento?

      Hemos apreciado algo más que sintonía. Vemos a una izquierda abertzale activa, dispuesta a luchar, y madura para comprender cuál es el momento que vivimos y para acometer con fuerza el trabajo que hay que poner en marcha. La solidez y sintonía que ha demostrado la izquierda abertzale han sido la mayor garantía para poner en marcha este proceso y poder llevarlo a cabo hasta el final, porque es una fuerza política curtida en veinte años y enriquecida de experiencia.

      ¿Quién se ha movido más en este proceso?

      Desde el principio, quien se ha movido ha sido la izquierda abertzale, pero para avanzar. Hay cierta polémica sobre quién se ha movido y quién no... Lo que la sociedad percibe es que todos se han movido y nosotros también lo vemos así. En cualquier caso, lo importante es la dirección que adopta ese movimiento. Durante años, el PNV ha dado pasos en el sentido equivocado, hacia un callejón sin salida, en el camino contrario a garantizar la construcción de Euskal Herria. Porque al encarrilarse en la senda del Estatuto, la cuestión no estribaba en su grado de cumplimiento, sino si la libertad de Euskal Herria podía venir por ese camino. La izquierda abertzale sostenía que nos llevaba a un callejón sin salida y, veinte años después, se ve que, además de no completarse el Estatuto, se ha profundizado en la división interna. El PNV mantiene que la izquierda abertzale ha bajado al "valle democrático". Nosotros consideramos que todo el mundo debe acercarse a ese valle democrático. Incluido el PNV, puesto que ha estado sumergido en las sucias alcantarillas del Estado español, trabajando en favor de España. En ese valle democrático debemos encontrarnos todos. El PNV, la izquierda abertzale, y también el resto de ciudadanos vascos y fuerzas de Euskal Herria, porque es ahí donde se debe encontrar el consenso común.

      Aunque ETA ha declarado la tregua, los gobiernos español y francés siguen actuando contra ETA. ¿Cómo vive estos ataques una organización en tregua?

      Hay dos perspectivas diferentes. Por un lado, hay un análisis como organización y, desde esa perspectiva, a pesar de los golpes, valoramos que el proceso va bien encaminado. Por otro lado, la organización está formada por personas y hay situaciones duras, muy dolorosas que se viven con rabia. Son intentos provocadores para reventar el proceso. Cabe añadir otro dato: Madrid mantiene su estrategia de guerra de siempre, utilizando diferentes medios, que en algunas ocasiones son aparentemente legales y en otras se sitúan fuera incluso de su propia legalidad.

      Ahí está como ejemplo lo ocurrido con nuestro compañero Ttotto. Preveíamos que las fuerzas armadas españolas seguirían en guerra y, por tanto, no podemos decir que nos haya cogido por sorpresa, ya que hacer desaparecer a militantes vascos entra en su práctica habitual. Se olvida muy fácil que la Guardia Civil sigue haciendo su trabajo en Euskal Herria. Por eso, además de responder a estos sucesos, y como medida preventiva, hay que conseguir que las fuerzas armadas españolas salgan de Euskal Herria lo antes posible.

      El asesinato de Ttotto ha tenido una respuesta contundente y, de cara al futuro, deben lograrse las condiciones para que en adelante no haya que responder a situaciones de este tipo. En esta línea, si el asesinato de Geresta queda como "otro suicidio más", el Estado español tendría las manos libres para seguir haciendo lo que quiera en el futuro.

      Y, nuevamente, queremos brindar nuestro homenaje a Joselu Geresta, por su entrega, como militante y como persona, a Euskadi Ta Askatasuna y a Euskal Herria. Y aunque su muerte nos llena de dolor, tomamos con orgullo todo lo que él ha dado.

      Después de las últimas redadas en París y Donostia, los registros en sedes de HB, la muerte de Geresta, ¿cómo valora ETA la respuesta política que ha dado Lizarra-Garazi con la manifestación del 10 de abril y el paro del 12 de abril?

      Esos ataques militares de Madrid y París se han interpretado no como ataques a ETA, sino como ataques al proceso, a Euskal Herria. No es nuestra labor medir si esa respuesta ha sido suficiente o debería haber sido mayor. Se ha comprendido correctamente la clave del momento, y hay que felicitarse por la respuesta. Si se hubiera entendido como un problema de ETA, correspondería a ETA responder, pero se ha asumido como un ataque dirigido al proceso y a Euskal Herria y Euskal Herria ha dado una amplia respuesta.

      PP y PSOE insisten en que la tregua de ETA es una decisión táctica, unas "vacaciones militares" que se toma la organización. Si el proceso que se ha abierto fracasara, ¿ETA rompería la tregua y volvería a realizar acciones?

      Si ellos se tomaran unas "vacaciones militares", aunque fuesen sólo tácticas, sería para bien de todos. El proceso se aceleraría. ETA puso en marcha el proceso porque consideraba que había suficientes condiciones objetivas para conseguir unos objetivos democráticos. Si ese proceso fuera obstaculizado de tal forma que no hubiera posibilidad de seguir adelante, no competería sólo a ETA efectuar un análisis de la situación, sino que sería responsabilidad de todas las fuerzas que en este momento están inmersas en el proceso analizarlo y extraer conclusiones. La importancia del ataque al proceso sería de tal magnitud, que se haría evidente la ruptura del mismo y la entrada en otra fase política. ETA tomaría su decisión. Y es presumible que otros agentes sociales y políticos también tomarían las suyas.

      La Mesa Nacional de HB está en la cárcel por el vídeo de la Alternativa Democrática. ¿Cómo valora ETA el caso que juzgó el Tribunal Supremo?

      Los miembros de la Mesa Nacional no están en la cárcel por difundir el vídeo de la Alternativa Democrática. Están encarcelados por trabajar en favor de Euskal Herria y, concretamente, por el trabajo realizado para echar a andar este proceso que hoy vivimos. Esto lo vieron con claridad los españoles. Valoraron que la labor de la Mesa Nacional era peligrosa y decidieron quitarlos de enmedio. Ahí está el coste: han trabajado como ciudadanos vascos en favor de la libertad, igual que otros ciudadanos vascos trabajan en otros ámbitos, y por ello están presos. Nosotros no hacemos distingos entre todos ellos.

      En cualquier caso, queremos recordar el trabajo de la Mesa Nacional encarcelada, precisamente para unirlo con la situación que vivimos ahora. La Mesa Nacional y el conjunto de HB ha trabajado para crear las condiciones que la han posibilitado. Después, otros militantes en puestos de responsabilidad y en los pueblos han tomado el relevo, cuando la situación ha sido más madura, y la han acelerado y han conseguido avances sustanciales. Tanto unos como otros han hecho y hacen un buen trabajo y queremos recordarlo y subrayarlo: el trabajo de los anteriores creó condiciones y los que han tomado el relevo han sabido darle continuidad.

      El Gobierno español no ha dado paso alguno después de la tregua, y reitera que ETA no ha nombrado interlocutores. ¿Qué pasos espera ETA del Gobierno español? ¿Cuáles serían los mínimos para salir de esa situación?

      ETA siempre ha tenido sus representantes, los tiene ahora y los tendrá en el futuro. ETA no ha estado a la espera de una declaración del Gobierno español para nombrar sus representantes y sus interlocutores. Por otro lado, el presidente del Gobierno español ha manifestado públicamente su disposición a hablar con ETA. Dejando a un lado las intenciones que haya detrás... eso es algo que se valora por parte de ETA.

      El proceso que se inició en setiembre no está dirigido al Gobierno español; no obstante, el Gobierno español puede verse en la tesitura de tener que decir algo al respecto, seguramente por presiones de otros estados. Pero, en principio, el Gobierno español sigue con la misma dinámica de antes. En cualquier caso, no tiene que entrar en una dinámica de gestos; si de verdad quiere poner en marcha un proceso de negociación, tendrá que construir la arquitectura que exige la solución de un conflicto. El problema no está en que ETA nombre o no nombre interlocutores. El tema es otro, ver qué proceso quiere abrir para solucionar el conflicto.

      Sin alejarnos mucho en el tiempo, ya en 1995, al hacer pública la Alternativa Democrática, poníamos sobre la mesa una propuesta para superar el conflicto armado con España. En ella se precisaba la función de los estados español y francés respecto a Euskal Herria, el reconocimiento de la autodeterminación, la territorialidad y la garantía del respeto a la decisión del debate democrático que debe darse en Euskal Herria. Hoy por hoy, ese debate democrático o, si se quiere, el proceso de construcción nacional, está en marcha. Por consiguiente, si el Gobierno español quiere hablar con ETA, respetando ese proceso, es evidente que ETA también tiene voluntad de hablar con el Gobierno español, para eliminar obstáculos y facilitar el camino a ese proceso. Si eso se diera hoy mismo, mejor.

      ¿Ha mantenido ETA alguna relación con el Gobierno español después de la declaración de tregua? ETA ha manifestado públicamente que hizo llegar al Gobierno español el "testimonio oficial" de su postura. ¿Cuál es el contenido de esta comunicación?

      Los procesos de este tipo precisan de un nivel de discreción. No falsos secretismos, pero sí discreción. No vemos conveniente establecer en los medios de comunicación un debate entre ETA y el Gobierno español, porque para que este tipo de procesos tomen cuerpo (se fortalezcan) la discreción es totalmente imprescindible. Confirmamos que ha habido una comunicación pero en este momento no hay más que decir.

      ¿Entra dentro de lo posible que el proceso de normalización de Euskal Herria culmine sin que se establezca contacto alguno con el Gobierno español?

      Se puede contemplar como una hipótesis, pero no creemos que un estado que toma como propio el territorio en el que se lleva adelante un proceso de liberación deje que éste avance sin intervenir. La intervención puede ser positiva o negativa. Nosotros quisiéramos que fuese positiva. Por ejemplo, en el proceso irlandés, el Gobierno de Gran Bretaña defiende sus intereses, pero se ha implicado en ese proceso para mantener algunos ámbitos que le importan. Creemos que habrá una implicación, porque tiene que haberla. Cuando un pueblo va a liberarse de un estado, esto no puede ocurrir sin contactos ni conversaciones.

      Por otro lado, nosotros contemplamos esas conversaciones de una forma integral y Lizarra-Garazi debería jugar un papel importante. Ello exige hacer de Lizarra-Garazi un espacio de lealtad y compromiso.

      El Gobierno español utiliza a los presos como elemento de presión. ¿Qué consecuencias puede traer esto?

      El Gobierno español utiliza la dispersión como presión y chantaje. Pero Euskal Herria se ha pronunciado y ha dicho que quiere a los presos en Euskal Herria. Que el Gobierno español no lo respete es un mal ejemplo para el futuro. Se ha dado un pronunciamiento y ese pronunciamiento no es respetado. Por lo tanto, Euskal Herria tendrá que obligar al Gobierno español a que respetarlo. De lo contrario, ¿cómo va a respetar la palabra de este pueblo en otras cuestiones importantes si ni tan siquiera la respeta en este caso? Lo que está en juego ya no es sólo el cumplimiento de la ley. Euskal Herria se ha pronunciado respecto a una cuestión concreta y eso no es respetado. Eso es lo que está en juego.

      En anteriores comunicados ETA ha pedido a la sociedad vasca que trabaje en favor de los presos y represaliados. ¿Cómo valoran las movilizaciones de los últimos meses?

      La iniciativa ininterrumpida en favor de la vuelta de los presos a Euskal Herria comenzó en el 96: los presos en lucha, las acciones de ETA, un planteamiento concreto al Gobierno español en el sentido de que no utilizara los prisioneros de guerra como instrumento de guerra y la suspensión de las acciones en el frente de cárceles. Desde entonces, la valoración es positiva. El castigo que durante años han venido sufriendo en privado los presos y sus familias se ha socializado y se ha asumido mayoritariamente que eso necesita una solución. Pero hay que conseguir traer los presos a Euskal Herria. Corresponde a la sociedad vasca la reflexión de ver qué dinámicas hay que poner en marcha para conseguirlo. La cuestión no es qué movilización se hace o qué nivel de acuerdo se logra para una movilización, sino cómo se diseña entre todos la estrategia para que ese deseo se convierta en realidad. Es responsabilidad de un amplio sector, más allá de una tarea de ETA.

      La cuestión de los presos es dolorosa y urgente. No obstante, y reconociendo su crudeza, ¿considera ETA que hay que entenderlo en el contexto de un proceso político más amplio? Dicho de otra forma, ¿lo importante es el proceso político y la cuestión de los presos se debe solucionar dentro de ese proceso?

      Nosotros trasladaríamos esa pregunta a la sociedad vasca. ¿Es posible que un proceso de construcción, liberación, normalización, o como quiera llamarse, continúe cuando el pueblo vasco se ha pronunciado y esto no se respeta? En función de eso tendrá prioridad. La sociedad vasca debe conseguir traer los presos a Euskal Herria, pero este objetivo no debe bloquear otras labores de construcción. Este no es un tema a aparcar, ni tampoco algo que deba bloquear otras dinámicas. Es una tarea que está en la agenda de la sociedad vasca y debe diseñarse una estrategia para conseguir traer a los presos a Euskal Herria. Y es la sociedad vasca la que debe hacer ese esfuerzo.

      ¿Consideran que el Gobierno español es monolítico a la hora de acometer el conflicto o, como se afirma desde determinados ámbitos, hay diferentes sensibilidades en su seno?

      Lo que nosotros sabemos es cómo actúa el Gobierno español. No damos demasiada importancia a los rumores de los expertos políticos. Lo que hace es lo que importa.

      ¿Qué papel juega el Gobierno de París en opinión de ETA?

      Por lo que a represión se refiere, el mismo de siempre. No obstante, y contrariamente a lo que era habitual hace tiempo, el Gobierno francés tiene hoy en su agenda un problema vasco. Antes le resultaba mucho más fácil utilizar el conflicto vasco para sus negocios porque consideraba que el problema político del territorio vasco bajo su dominio no era para tanto. Ahora, el "problema vasco" no preocupa sólo a los ministros de Interior y Justicia, sino también al Gobierno. "Nos moveremos en función de lo que se mueva España", dicen, como si fuera un problema de españoles, pero hoy por hoy resulta muy evidente que para los franceses existe problema en Euskal Herria y que la sociedad lo vive así. Esto se ha conseguido gracias a la lucha de los abertzales, porque las preocupaciones y reivindicaciones han calado en la sociedad y porque se ha hecho una gran tarea. El ejemplo más claro es que la actitud en favor del departamento es cada vez más amplia.

      En el comunicado del 24 de febrero pasado ETA aplaudía la "actitud valiente" de PNV, HB, AB y EA. Ultimamente hay voces en el PNV con una postura diferente. ¿Son simples contradicciones internas o entra dentro del juego del PNV? ¿Este tipo de valoraciones pueden poner en solfa el desarrollo de Lizarra-Garazi?

      Lizarra-Garazi no es un simple acuerdo entre partidos, es algo más. Es un marco para superar el conflicto, la base para abordar el proceso democrático de Euskal Herria. Es el contenido de ese acuerdo lo verdaderamente importante y eso no puede estar sujeto a las oscilaciones de un partido político.

      Hay quien cree que Lizarra-Garazi está agotado. Ibarretxe busca un nuevo foro e Izquierda Unida ha propuesto dos foros paralelos y coordinados en la CAV y Nafarroa. ¿Cómo ven estas iniciativas? ¿Qué desarrollo le queda a Lizarra-Garazi?

      Está claro que la vida pública de Euskal Herria ha cogido gran velocidad. Les ha costado diez años dar por agotada la Mesa de Ajuria Enea y ahora bastan diez días para dar por terminadas las virtualidades y potencialidades de otro acuerdo. Lizarra-Garazi es algo que hay que desarrollar y en su desarrollo hay diferentes etapas. Se debe mirar el contenido y eso es lo que hay que respetar, porque es una opción democrática. El Pacto de Ajuria Enea era un instrumento para la guerra. El acuerdo de Lizarra-Garazi, en cambio, emite un diagnóstico sobre el conflicto que vive Euskal Herria. Un diagnóstico general, que contempla a Euskal Herria en su totalidad. Y plantea también un método de resolución. Tomando a Lizarra-Garazi como punto de partida, se deben constituir espacios políticos, sociales, sindicales e institucionales. Conservando su contenido y desarrollando de manera integradora su forma.

      ¿Es Lizarra-Garazi la única opción posible para garantizar un futuro a Euskal Herria?

      Lizarra-Garazi no debe convertirse en un nuevo tótem ni tampoco en instrumento de confrontación. Lizarra-Garazi es un instrumento de integración. Hay que responder al problema en su totalidad, y ésa es la virtualidad de Lizarra-Garazi. El planteamiento de IU, con dos foros, es parcial. Caso de ser necesarios, serían tres: CAV, Nafarroa e Iparralde. El problema es global, estamos sometidos a dos estados y a eso hay que responder. Se precisa un único foro que aborde la globalidad. Dos o tres foros, parcial cada uno de ellos, conllevaría duplicidad de tareas y añadiría complejidad a lo que ya en sí mismo es complejo. Por otro lado, los participantes en el foro deben serlo por voluntad propia, no se puede obligar a nadie. Quienes forman Lizarra-Garazi deben tener en cuenta que faltan algunos, pero, sin olvidar que la pluralidad de Euskal Herria no está representada, deben seguir trabajando.

      No obstante, las ausencias tampoco suponen derecho a veto. Quien no está presente es porque no quiere. No vale decir a priori que "mientras yo no me siente" no hay nada que hacer; y tampoco después, cuando Euskal Herria decida, objetar que eso no tiene cabida en tal o cual Constitución.

      El avance del proceso ¿ayudará o dificultará el acercamiento de quienes hoy no están?

      No hay duda alguna. Cuanto más avance el proceso, antes se acercarán quienes hoy no están. Y no será una imposición; si actúan como ciudadanos vascos, sentirán la necesidad de implicarse para decidir qué pueblo se quiere construir.

      ¿Puede haber riesgo de una confrontación social, por ejemplo, en Nafarroa?

      Creemos que no hay lugar para la confrontación social. Pueda haberla en la clase política, en función de la utilización y manipulación que ejerzan quienes se sitúan en contra, pero no en la sociedad.

      La plasmación más clara de Lizarra-Garazi se está concretando en el Parlamento de Gasteiz. ¿No conlleva esto un riesgo de dejar al margen al resto de Euskal Herria?

      Conviene aclarar que lo que se da en el Parlamento de Gasteiz no es la plasmación del Acuerdo de Lizarra-Garazi. En Gasteiz se produce una colaboración y negociación entre partidos abertzales. Como ejemplo, IU, que está en Lizarra-Garazi, no toma parte en esta colaboración, y tampoco los sindicatos ni los grupos sociales.

      La negociación del Gobierno de Gasteiz está actuando como factor determinante en la vida política de una parte de Euskal Herria. ¿El acuerdo de gobierno puede ser determinante para el desarrollo de Lizarra-Garazi?

      Quienes antes daban valor al marco estatutario lo han dado por agotado. Desde setiembre, trabajar por la construcción de Euskal Herria fuera del estrecho marco estatutario no es una hipótesis, es una realidad. Consiguientemente, el objetivo del acuerdo de gobierno que se puede lograr no es apuntalar esa institución, sino aprovechar el trabajo que pueda realizar en el proceso de construcción nacional.

      Pero, ¿sería determinante?

      Lo que es determinante es la voluntad y el trabajo del pueblo. Si como consecuencia del acuerdo se dan pasos en el camino de la construcción nacional, eso indicaría que dentro de las hipótesis que se dieron tras la iniciativa de ETA de setiembre y el nuevo proceso que se abría, se ha dado un paso eficaz. Eso indicaría que las fuerzas abertzales se han puesto de acuerdo para potenciar el proceso general, con voluntad y energía. El acuerdo de Gasteiz debe servir para eso.

      ¿El acuerdo y Lizarra-Garazi son procesos autónomos?

      El hecho de que no se llegue a un acuerdo no puede paralizar Lizarra-Garazi. Lizarra-Garazi es un método para solucionar el conflicto y eso no está condicionado por nada. Ese acuerdo está al margen de las relaciones entre partidos.

      Tras ocho meses de vida del Acuerdo de Lizarra-Garazi, ¿Cuál es el nivel de confianza y la esperanza que tiene ETA sobre el proceso?

      Visto el nivel de madurez de la izquierda abertzale y la dirección que han adoptado otras fuerzas políticas, albergamos una gran confianza y una enorme esperanza. Es posible, hay que decirlo sin ambages, llevar el proceso hasta el final. Euskal Herria tiene en su mano conseguir la libertad. La única premisa es trabajar con todas nuestras fuerzas. Habrá que hacer un gran esfuerzo pero entre todos lo conseguiremos.

      Hace veinte años se produjo la ruptura de Txiberta entre abertzales. Unos, en aras del pragmatismo, se sumergieron en el proceso autonómico y estatutista; otros planteaban la ruptura del marco. Veinte años después se ha vuelto a un ambiente de colaboración entre abertzales. ¿Cree ETA que este proceso está más maduro que el de Txiberta? ¿Ve posible una estrategia unitaria entre los abertzales en unos puntos mínimos?

      Vemos cada vez más madurez. Hace unos meses teníamos una hipótesis y, en la medida en que se hace camino al andar, se ve que esa línea da fruto y que es el camino correcto. En aquella disyuntiva de hace veinte años entre la nada o algo concreto, algunos optaron por ir a por el pastel; hoy se ha evidenciado que ese pastel saciaba el hambre de hoy pero no el de mañana, y en función de esto valoramos la madurez: no creemos que vuelvan a incurrir en el mismo error. En esa medida tenemos confianza en que las fuerzas políticas han aprendido de la historia y que seguirán adelante para llevar el proceso hasta el final.

      ¿Qué valor da ETA a la Asamblea de Representantes Municipales de Euskal Herria? ¿Debe caminar a la vez que Lizarra-Garazi?

      Lizarra-Garazi es al mismo tiempo la base y el instrumento del proceso para solucionar el conflicto. La Asamblea de Representantes Municipales Vascos se sitúa en el ámbito de la construcción nacional. No podemos permanecer a la espera de cuándo se soluciona el conflicto para construir el país. La Asamblea de Representantes Municipales es una institución nacional, de nivel nacional por primera vez. Es una institución que representa a toda Euskal Herria, con el valor que eso tiene. Su tarea y su virtualidad dependerán de quienes están en ella. Corresponde a esa institución, y a la sociedad vasca, trabajar. Trabajar desde un diagnóstico de la situación real, sobre el euskara, el campo socioeconómico, la educación, la ordenación territorial... Es necesaria una profunda reflexión sobre la situación y poner en marcha dinámicas. Por poner ejemplos simples, no tenemos un Instituto de Estadística Nacional... o, ¿quién responde a la depauperada situación económica de Zuberoa? Nadie.

      ETA ha reiterado una y otra vez que Euskal Herria tiene la palabra. ¿En qué se concreta esta frase? Euskal Herria sería el sujeto, pero ¿cómo se constituye ese sujeto en una situación en la que jurídicamente Euskal Herria no existe?

      Ahí está el quid de la cuestión. Lizarra-Garazi pone sobre la mesa el conflicto político y la llave para resolverlo, es decir, que Euskal Herria debe tener la palabra. Sin embargo, no hay sujeto institucional. Una de las motivaciones más importantes de la construcción nacional es, precisamente, dar forma a ese sujeto, ir construyendo su entramado institucional. La Asamblea de Representantes Municipales es la primera referencia, aunque no será suficiente. En ese sentido, la confluencia del Acuerdo de Lizarra-Garazi y la construcción nacional resulta algo natural. Más aún, imprescindible.

      Se ha achacado a la Asamblea de Representantes Municipales querer suplantar a las actuales instituciones.

      Es erróneo. La Asamblea de Representantes Municipales es una institución que no existía. Por lo tanto, no suplanta a nada. Es algo que se crea, porque no había estructura institucional alguna que representara a Euskal Herria en su totalidad. A medida que avancemos en esta coyuntura, habrá que crear otras instituciones que, de forma natural, sustituyan a las actuales. Saldrán preguntas y se formularán propuestas.

      ¿Cómo debe ser el reconocimiento de la soberanía? ¿Qué figura jurídico-legal-constitucional adoptaría?

      Es necesario contemplar el proceso en su globalidad para aclarar este tema. Al final de este proceso que ha echado a andar, Euskal Herria tendrá su propia Constitución, y, por cierto, no será dentro de mucho tiempo. Nos dirigimos ahí. La Constitución de la que se dotará la sociedad vasca, que contemplará a Euskal Herria en su conjunto, concretará qué tipo de figura se adopta.

      ¿Pero las constituciones de esos estados deberán recoger el reconocimiento de la soberanía?

      El reconocimiento es otro apartado, que deben completar los estados. En algún momento del proceso intervendrán Francia y España y en ese momento se verá cómo se concreta, pero ésa no es nuestra preocupación. No vamos a perder ni un minuto en especular sobre cómo se formularía el reconocimiento en sus constituciones... La clave es seguir adelante en la construcción, y ese momento llegará, pero no podemos permanecer a la espera, pues nos cogerá sin haber hecho nada. Trabajemos en la labor de construcción, para que, cuando llegue el momento, estemos preparados. Supongamos por un momento que mañana mismo se nos reconoce el derecho de autodeterminación. ¿Qué haríamos entonces? Tenemos la casa sin hacer. Construyámosla. Nosotros no queremos cambiar la Constitución española. Como hemos dicho antes, tenemos que hacer la Constitución vasca.

      "Unidad territorial" y "reconocimiento de la territorialidad" son dos conceptos a los que se alude constantemente.

      Son dos conceptos que se confunden. El reconocimiento es exterior y la unidad interna. Cuál es el modelo es otro debate. Hay una tendencia a importar modelos del exterior. Nosotros no le damos excesiva importancia, damos importancia al proyecto. Se debe reflexionar sobre el papel que deben jugar los seis territorios en la unidad. La Constitución de la que se dote nuestro pueblo tendrá que garantizar dos ámbitos: la unidad, por un lado, y la capacidad de decisión, por otro.

      ¿Qué importancia tienen los herrialdes en la organización institucional?

      Entrevista a E.T.A.Juegan un papel importante en nuestra historia, están muy enraizados, y son la base de la organización institucional. Son una realidad que existe desde hace tiempo. Hay que dar una respuesta a eso. La especificidad de cada uno de ellos y la unidad de todos son los dos pilares de la construcción nacional. De esa especificidad de los herrialdes hay que construir también la unidad. No podemos confundir la especificidad y la unidad. Hay que poner la especificidad en el camino hacia la unidad.

      Así las cosas, es previsible pensar que Euskal Herria tendrá una doble vertebración institucional: una que responderá a los problemas y proyectos que son comunes para todos y otra que garantizará la participación y decisión de los herrialdes. Así y todo, tendremos menos instituciones que las que hay actualmente, más ágiles, más democráticas y más eficaces. Por poner un ejemplo, Nafarroa se encontrará más cómoda en Euskal Herria, porque Euskal Herria garantiza las características propias de Nafarroa, algo que hoy en día España no hace y que nunca hará. Tendrá voz y capacidad de decisión en aquellas cuestiones que le competen, mucho más de lo que ahora tiene. En cualquier caso, este modelo es algo a debatir y decidir entre todos los ciudadanos vascos.

      En los últimos años el mapa de Europa ha sufrido cambios. Han surgido nuevos pueblos como Chequia, Eslovenia o Lituania... ¿Cómo está situada hoy Euskal Herria para tener su sitio propio en Europa? Puede que algunos tengan cierta prisa por entrar "con lo que hay". Sólo la CAV, o con Gipuzkoa y Bizkaia...

      Si se entrara a Europa sólo con una parte de Euskal Herria reproduciríamos el mismo error de hace veinte años. Si hemos abierto un nuevo proceso, es para que se avance con todos los componentes de nuestro pueblo, no sólo con algunos. Hay que superar la división entre estados y la división autonómica. El derecho de autodeterminación no sirve sólo para la CAV, debe ser para toda Euskal Herria y debemos esquivar ese riesgo.

      ¿Las elecciones del 13 de junio tienen un significado especial respecto a anteriores convocatorias electorales? ¿En qué medida pueden ser determinantes?

      No son determinantes en sí mismas, pero, sin duda alguna, pueden ayudar o dificultar el proceso. Desde una perspectiva abertzale, será más positivo cuanta más fuerza adquieran las formaciones que apuestan por la solución del conflicto y la construcción nacional.

      Al igual que lo hicieron en las elecciones de la CAV, las formaciones que apuestan por España han planteado esta convocatoria electoral como si fueran unas elecciones generales. Mucho más con los pasos que ha dado el proceso. Si tomamos en cuenta la apuesta que tiene entre manos Euskal Herria, con la Asamblea de Representantes Municipales y la nueva estructuración institucional que debe traer consigo, el PP necesita perentoriamente contar con resultados favorables para poder entablar también ahí la guerra. Al PP y al PSOE les da igual el proyecto que se presente en un ayuntamiento; no van a hacer campaña en torno a un programa político, sino en base a una apuesta de guerra.

      Las fuerzas abertzales no se presentan juntas a las elecciones europeas...

      El no haber presentado una lista unificada significa haber perdido una inmejorable oportunidad. Concretamente, se ha echado a perder la ocasión de presentarse conjuntamente todas las fuerzas abertzales para mostrar en el plano internacional que existe una Euskal Herria, y de defender ante Europa la personalidad de Euskal Herria. No es cuestión de adjudicar culpas. Algunos se han negado y ellos sabrán la razón. Falta de audacia, en definitiva. Quizá porque los ataques del enemigo tensaron el momento político.... el hecho es que algunos no se han atrevido, pensando que presentarse juntos era quizá demasiado.

      De todos modos, y aunque lamentablemente ahora se ha perdido la oportunidad, esperamos que se recupere en el futuro. Es decir, que se seguirá trabajando en colaboración tomando como norte que somos un pueblo, tenemos derechos y presentamos una voz unida.

      ¿Piden el voto para alguna opción en particular?

      Sí. En general, para las fuerzas que han demostrado su adhesión al proceso de construcción nacional. Pero creemos que el voto más eficaz es el de EH, porque su apuesta es firme, tiene capacidad para hacer avanzar el proceso y porque defiende un proyecto abertzale y de izquierda. Pero subrayamos que no es porque sea bueno para nosotros, sino porque es bueno para Euskal Herria.

      Respecto a pactos poselectorales, ¿qué consecuencia tendría que partidos abertzales, en aras a la gobernabilidad, llegaran a acuerdos con fuerzas españolas? Por concretar más, ¿qué supondría llegar a acuerdos con PP o con PSOE?

      En principio, no creemos en esa posibilidad. Sería adoptar una postura contra el proceso que se ha puesto en marcha. Significaría una involución en el proceso. En el panorama político que vislumbramos habrá colaboración entre abertzales, o colaboración entre partidos que defienden los derechos de Euskal Herria. En buena lógica, esto es lo que va a suceder. Otra cosa es que, a partir de las bases de las que hemos hablado antes, en tanto que se muestra voluntad para la resolución del conflicto que se plantea en Lizarra-Garazi, son posibles otros acuerdos. Pero siempre tomando como punto de partida el acuerdo citado.

      Entra dentro de lo posible que se creen situaciones nuevas y que, ante ello, los partidos abertzales y las fuerzas favorables al proceso democrático estudien nuevas posibilidades, pero siempre con una preocupación y un objetivo: fortalecer el proceso que está en marcha. Y si CDN, PSE, PSN... mostraran su disposición a integrarse en ese proceso democrático, si estuviesen dispuestos a aceptar la palabra de Euskal Herria, posiblemente, a partir de ese acuerdo global, sería factible realizar otros acuerdos diferentes, para que el Gobierno de Nafarroa no sea una sucursal de Madrid o para otros quehaceres. Debe partirse siempre del acuerdo suscrito entre las fuerzas abertzales y las que están a favor de respetar los derechos de Euskal Herria. En Euskal Herria rigen unas reglas de juego determinadas y hay que actuar en función de ellas.

      El PP dice que no puede presentarse en igualdad de condiciones a las elecciones por la presión y la amenaza latente. ¿Qué dicen a esto?

      Es totalmente falso. Por lo que nosotros sabemos, PP y PSOE arrancan con una bolsa electoral de más de 20.000 votos formada por los guardias civiles que han traído desde España, jueces, funcionarios, familiares y demás. 20.000 votos y, además, votos armados. Por si fuera poco, tienen a su favor los guardaespaldas, cinco cadenas de televisión, la mayoría de la prensa, jueces, Administración... Es puro victimismo. Los resultados sería muy diferentes si todas las fuerzas se presentaran en igualdad real de condiciones.

      En opinión de ETA, ¿qué función deben cumplir los agentes económicos?

      Para empezar, deberían hacer una reflexión sobre Euskal Herria y, tras ese diagnóstico, plantear propuestas concretas y dar soluciones concretas.

      Hoy por hoy, Euskal Herria no dispone de recursos económicos. Aunque se tenga la impresión de que con los conciertos económicos se dota de capacidad a una parte de nuestra tierra, no hay posibilidad real de decidir la política económica desde la perspectiva de pueblo. La falta de poder ha acarreado serias consecuencias a nuestro pueblo y ahí está como ejemplo el grave proceso de desindustrialización que se ha sufrido.

      Si en ese momento esa capacidad estuviera en nuestras manos, tendríamos oportunidad de hacer otros movimientos, podríamos, por ejemplo, diversificar la industria. Estamos convencidos de que Euskal Herria tendrá más posibilidades para su desarrollo económico si consigue la soberanía.

      Por otro lado, creemos que ha llegado el momento para desarrollar la lucha social en mejores condiciones y consideramos también que hay que definir el campo y las reglas de juego para hacer una apuesta sólida hacia un nuevo modelo de sociedad. Recientemente dijimos que había que limpiar de rastrojos el solar vasco y que había que ponerse a construir los cimientos. Uno de esos pilares es concretar y conseguir el Ambito Vasco de Relaciones Laborales, ya que, además de ser un paso hacia ese nuevo modelo de sociedad, ofrecerá mejores condiciones para desarrollar la lucha social.

      ¿Qué importancia da ETA al papel que los medios de comunicación pueden jugar en el proceso?

      Mucha. Hasta el momento, los medios de comunicación han adoptado una clara función dirigida a prolongar el conflicto. Juegan un papel de ataque y de intoxicación, dando cobertura a todas las ofensivas contra Euskal Herria y, en muchos casos, incitándolas. Adentrados en un proceso diferente, las cosas serán más fáciles o difíciles en función del papel que adopten esos medios. Y sucede que son, precisamente, los grandes medios de comunicación en Euskal Herria los que adoptan posturas contra el proceso.

      No sabemos hasta qué punto determinados medios de comunicación y determinados periodistas son conscientes de las graves consecuencias que sus posturas pueden traer a Euskal Herria y de la envergadura de la responsabilidad que contraen con ello.

      ¿Qué es lo que ha ocurrido en estos últimos veinte años? Que aquellas fuerzas que se autodefinían como abertzales y que hoy están en Lizarra-Garazi han utilizado como altavoz a medios de comunicación que hoy en día están en contra del proceso de liberación, actuando así en contra de medios de comunicación que eran y son favorables a ese proceso, reduciéndolos u obstaculizando su desarrollo, mientras se gestaban grandes monstruos comunicativos. Y, obviamente, la consecuencia es que ahora son mayoritarios.

      Otra cosa es lo que haya que hacer de cara al futuro. Al igual que lo explicado en otros apartados, consideramos que esto también se sitúa en una reflexión que perfile un proyecto de futuro. Y, en este caso, especialmente, son quienes trabajan en el campo comunicativo quienes deberían hacer esa reflexión, analizando qué medios de comunicación necesita esa Euskal Herria que estamos construyendo y qué reglas de juego hay que establecer en ese ámbito. Lo que es evidente es que Euskal Herria necesita una televisión nacional, igual que necesita una radio nacional...

      ¿Cómo valora ETA el gran trabajo realizado en la recuperación del euskara?

      Globalmente, positiva, porque el euskara es una lengua viva, porque es un instrumento de comunicación y porque en distintos ámbitos se ha producido un considerable avance. Pero, a la vez, se evidencia que es una lengua que se da por perdida en zonas de Euskal Herria y que dan por perdida muchos ciudadanos vascos. Si hoy estamos donde estamos, es porque la sociedad vasca ha peleado, incluso contra las administraciones que teóricamente deberían defender nuestra lengua.

      De todas formas, las encuestas sociolingüísticas han constatado la crítica situación del euskara en muchas zonas. Nuestra lengua corre grave peligro de desaparición porque no se han dispuesto los mínimos mecanismos, y será muy difícil dar un vuelco a esa realidad con los mecanismos actuales. Ante esta situación sólo hay una salida: aprender euskara, hablar en euskara y disponer los recursos para que el euskara sea la lengua de toda Euskal Herria.

      Y, junto al euskara, quisiéramos hablar también de la educación. Mientras en el mundo de la educación se le ha dado mucha importancia a aprender en euskara, en muchas ocasiones se ha olvidado qué es lo que se enseñaba en esa lengua, y también en castellano y francés. Parece que ahora se ha despertado esa preocupación, pero durante veinte años hemos aprendido que Euskal Herria no es Euskal Herria, sino España o Francia. Y lo mismo sucede en materias como historia, geografía o literatura. De la misma forma que todo ciudadano vasco tiene derecho a aprender en euskara, debería tener también derecho y obligación a asimilar la historia y lo que en sí misma es Euskal Herria. De lo contrario, se crean ciudadanos que saben euskara pero que culturalmente son españoles o franceses.

      ¿Qué importancia tiene para ETA que el proceso se dé a conocer en la comunidad internacional?

      Tiene mucha importancia. Pero como han dicho, es el proceso lo que tiene que darse a conocer. Y, dentro del proceso, surgirán instrumentos para poder tener voz en el ámbito internacional o, al menos, se abrirán oportunidades para ello. El factor internacional es importante en el último momento. Lo primordial es el trabajo en casa: activar las fuerzas de dentro y trasladar todo ello al exterior. Si se va con un proceso que no está vivo, nadie le hará caso y nadie prestará su ayuda.

      El mensaje que hay que difundir en el ámbito internacional es conciso pero lleno de contenido: somos un pueblo y el conflicto actual puede solucionarse democráticamente, simplemente respetando la palabra de Euskal Herria. Tenemos que incidir en ello.

      Quebec, Escocia, Irlanda... ¿cómo valora ETA esos procesos? ¿Sirven como modelo para Euskal Herria?

      Estudiar los procesos ajenos es enriquecedor, porque se pueden extraer lecciones de todos ellos. Pero, sobre todo, de lo que hay que aprender es de la lucha que esos pueblos han llevado adelante para obligar a los estados opresores a situarse en un punto de acuerdo. Si, en cambio, se aplicaran directamente los métodos de fuera nos daríamos cuenta de que faltan muchos parámetros, porque vivimos una realidad diferente.

      Afortunadamente, la anterior Mesa Nacional estudió el ejemplo de Irlanda y, posteriormente, en el foro de Lizarra-Garazi se ha efectuado un diagnóstico para ver cómo se puede aplicar todo ello en Euskal Herria. No se trata de una aplicación mimética, porque la situación es diferente, ya que nosotros tenemos nuestros propios problemas: aquí no hay unionistas armados, pero habrá que ver cómo sacamos de aquí a la Guardia Civil o a la Gendarmería; habrá que ver cómo desarrollamos nuestra estructura institucional... Los procesos de Euskal Herria, Irlanda o Quebec no tienen soluciones iguales, porque los procesos tampoco son iguales.

      Como nosotros, los españoles también observarán los conflictos de fuera, y también ellos estudiarán las posibles soluciones que puedan dar a este conflicto, qué es lo que pueden aprender y qué es lo que pueden aplicar aquí. Y si todo se hace como se debe, nosotros conseguiremos un pueblo, y los españoles y franceses conseguirán un nuevo vecino. Y así todos habremos ganado mucho.

      Índice home